Pilar A. Hrimati
Psicoterapeuta Transpersonal
pilar_almagro@yahoo.es
Tlf. 639 50 18 89
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lunes, 13 de abril de 2015

Paz Interior

Sentir la tranquilidad interior
Dentro de cada persona hay riqueza. Todos los seres humanos tienen la posibilidad de sentir paz en su interior: la paz que teníamos al nacer y que seguirá ahí mientras vivamos.
Lo más importante es sentir. Qué cambio tan importante sería que tu felicidad no dependiera del cariz que toman las cosas en la vida. Tienes algo más; en tu interior hay otra posibilidad.
Imagina que estás en un barco de vela que se balancea con las olas. Odias ese subir y bajar; así que atas una tabla larga y plana delante del barco e intentas aplastar cada ola. Es evidente que no funciona, pero ahí estás, intentando aplanar las olas, pensando que después tendrás un viaje realmente agradable en la vida.
Dentro de ti hay un océano muy sereno. Navega por él y sentirás la calma. Las ideas y los pensamientos no deberían ser lo único importante en la vida. Lo esencial en ella debería ser el sentimientosentir realmente la serenidad interior. Experimenta la paz desde tu corazón, no te limites a decir: “Creo que me siento en paz”. Siéntela realmente y no dependas de todas las circunstancias exteriores en lo que respecta a esa paz, a esa alegría. Ya existe en tu corazón.
Sentir es real. Los pensamientos son algo creado. Vienen y van, cambian, desaparecen, o quizá mañana ya no tienen ningún valor. El sentimiento no es así; permanece. Las teorías son estupendas para leerlas, pero nunca las cambies por el sentimiento, porque también tienes que sentir.
Se trata de tu corazón. No es posible engañarle. Puedes mentir a tu mente y ella puede mentirte a ti, y lo hace. Pero al corazón no se le puede engañar, y él no te engaña a ti.
Así que el juez ha de ser el corazón, no la mente. Tiene que haber un cambio de prioridades, sencillez, sentimiento. Siente cada paso que das y cada día que vives. No se trata sólo de que el día venga y se vaya, lo importante es que en ese día tú existes. ¿Lo sientes así? Cuando eso empieza a cambiar, llega la comprensión.
He aquí la historia de un hombre que iba andando por la carretera y vio algo que brillaba. Lo recogió, lo miró y pensó: “Es un trozo de vidrio muy cortante. Lo apartaré para que nadie se haga daño”. Unas horas más tarde pasó por allí un joyero y a él también le llamó la atención aquel objeto que brillaba junto a la carretera. Lo recogió, lo examinó y se dio cuenta de que era muy afortunado; había encontrado un diamante increíble.
Cuando no estás preparado para admirar esta vida en su justo valor, sólo es un trozo de vidrio. Lo tomas y dices: “No es nada”, y lo echas a un lado. Pero hay quienes aprenden a reconocer. Aprenden sobre el valor de la vida, sobre el sentimiento, sobre la comprensión.
Como seres humanos, necesitamos estar en paz. La gente dice que la paz no es posible. Para mí, querer es poder. Tal vez el primer paso tiene que ser simplemente el reconocimiento, ver la posibilidad de que la vida no es un trozo de vidrio, sino que, de hecho, es un diamante.
La vida no es ninguna broma. Se nos ha dado un regalo muy especial. Quizá ver eso sea el primer paso; un paso pequeño, pero por ahí se empieza. Una vez que sepas cuál es el primer paso, darás todos los demás, porque lo que se encuentra al final es la plenitud de toda una vida.

Maharaji



miércoles, 22 de octubre de 2014

sábado, 18 de enero de 2014

MEDITACIÓN MÁNTRICA

¿Qué es la técnica Meditación Mantrica?

La técnica Meditación Mántrica es un proceso simple, natural, sin esfuerzo, que se practica de 15 a 20 minutos, tres veces al día, sentado cómodamente con los ojos cerrados. Es única entre las técnicas de meditación, y se distingue por su facilidad, naturalidad y profunda eficacia.

La técnica de Meditación Mántrica permite que la mente vaya hacia dentro, más allá del pensamiento, para experimentar la silenciosa reserva de energía, creatividad e inteligencia que se encuentra en el interior de cada uno: un estado natural de alerta en descanso. Durante su practica, el cerebro funciona con una coherencia considerablemente mayor y el cuerpo gana un descanso muy profundo.




MEDITACIÓN MÁNTRICA
Curso de iniciación

De todos es sabido los beneficios de la meditación, esta que os presento se acompaña con mantras en vuestro propio idioma, de esta manera el inconsciente comprende y permite llegar a los mas profundo, facilitando una gran quietud mental para tener una experiencia de silencio y paz interior.

Estas técnicas aceleran el proceso del despertar a una vida plena, donde el sufrimiento y los problemas se disuelven y nos instalamos en un estado de gozo estable, viviendo en un presente continuo.

Vivimos en la pobreza de la superficie, -la vida, las cosas, las relaciones- ignorando la riqueza que hay en nuestra profunda morada. Aurobindo

Se aprende muy fácilmente en un curso de 8 horas.
Inversión 70€
Incluye: curso, asesoramiento durante seis semanas, repetir el curso siempre que lo desees.

Próximo curso, sábado 25 de enero
Horario: de 10 a 19 horas
Lugar: C/ Fernando Lesseps, 5 5ºD (Málaga)

Contactar para inscripción con Pilar 639 50 18 89 pilar_almagro@yahoo.es
Imparte el curso Pilar Almagro


No hay nada más pleno que el amor incondicional a uno mismo y cuando lo experimentamos todos los miedos desaparecen y nuestra vida se llena de paz y gozo. 

miércoles, 8 de enero de 2014

SI NO ERES TU ¿QUIEN? SI NO ES AHORA ¿CUANDO?

Si no eres tú ¿Quién? Si no es Ahora, ¿Cuándo?

Por Maharishi Krishnananda


Tu habilidad para vivir la vida en paz infinita y gozo es real, y es totalmente legítima. Y es una paz y un gozo que no puedes entender. Va mucho más allá de tu concepto presente de paz y gozo. No es un sueño guajiro. Es real y es tu derecho de nacimiento. Es el derecho de nacimiento de todos como hijos de Dios.

Hay seis billones y medio de personas en este planeta y es el derecho de nacimiento de cada persona el vivir ese tipo de vida, y es real.

Necesitas dejar de posponerla. Tienes que dejar de retrasar tu paz. Tienes que parar de aplazarla. Tienes que dejar de ponerla fuera de ti. Simplemente tienes que lanzarte por ella.

Si haces eso, vas a afectar todo lo que te rodea de la forma más maravillosa. La única forma en que vamos a corregir las cosas, ya sea entre tu y tu familia o entre tu y tu comunidad o el mundo, la única forma en que el mundo va a cambiar, la única forma en que se sanará a si mismo es a través de la consciencia. No va a sanar de otra forma. La consciencia se tiene que elevar a un espacio donde las personas hagan diferentes elecciones y entonces las cosas cambiarán.

Hay miles de organizaciones en el mundo que se dedican a hacer de este mundo un mejor lugar para vivir y aunque sus intenciones son buenas, hacen muy poco progreso. Les importa la humanidad y creen que esta tarea en la que están envueltos ayudará a crear la diferencia pero la realidad es que no hay suficiente tiempo para que todas las organizaciones que existen cambien este planeta a través de intentar arreglar las cosas en el exterior.

Hay millones de personas dedicadas a intentar lograr que este planeta funcione y es más caótico ahora que hace diez años. Eso no funciona – te tienes que sanar a ti mismo. La única forma en que este planeta va a crear un ambiente de paz es si la conciencia se eleva, y esa experiencia, esa tarea, comienza haciendo el cambio en el interior de cada uno de nosotros. Este planeta no sanará hasta que cada uno de nosotros comencemos a sanarnos a nosotros mismos. El verdadero trabajo es un trabajo interno y es esto en lo que se enfoca nuestra Enseñanza.

Tu trabajo en todo esto, sin importar en que trabajas para vivir, es el perderte a ti mismo, perder el sentido de lo que piensas que eres en este mar de Silencio dentro de ti, porque no podemos sanar este planeta a menos que estés dispuesto a sanarte a ti mismo. De hecho, la cosa que más me atrajo de los Ishayas fue que ellos dijeron que su tradición esta basada en sanar (-se) al planeta a través de sanarse a si mismos.

Cuando digo que es necesario que te sanes a ti mismo, no lo digo porque estés roto o tengas que arreglar algo en ti –la forma de sanarte a ti mismo es enfocarte en la Verdad. Si eres capaz de absorberte absolutamente y descansar en el mar infinito de paz que ya existe dentro de ti, tu relación con todo se sana naturalmente y rápido, porque este es tu estado normal. Es tu verdadera forma de ser y es ligera. Enfocarte en esa experiencia hace que crezca, y si te enfocas en tu estrés y lo que necesita ser arreglado, entonces eso crece.

Una vez que empiezas a dirigir la mente hacia dentro, hacia la experiencia de quietud que existe dentro de ti y te identificas con eso, en vez de identificarte con los pensamientos transitorios de los que has sido esclavo toda tu vida, esas partes de ti mismo que no amas comenzaran a sanar muy rápido, de inmediato!

Y no vas a lograr eso leyendo un libro o yendo a un seminario, no va a suceder de esa manera. En realidad, tienes que hacerlo tú mismo.

Por miles de años, el camino hacia dentro se ha llamado “El Camino de los Héroes”. Buda una vez dijo, “Es muchísimo más heroico, hacer maestría de la mente que maestría de la guerra.” El gran héroe, el verdadero héroe, hace maestría de la mente y es verdad.

Y aun así, la implicación es que este camino será duro y difícil pero te puedo prometer que “duro” y “difícil” nunca tienen éxito en este camino, es imposible. Tiene que ser simple y fácil y gentil. Necesitas tener una atención y dedicación uni-direccional hacia él – eso es todo. Así que encuéntralo. Está allí mismo y tu corazón sabe que es Verdad. Tienes que hacer lo que sea necesario para encontrar la paz que ya está allí. Deja de perder el tiempo allá afuera en cosas.

miércoles, 24 de julio de 2013

EL MAYOR OBSTÁCULO A LA ILUMINACIÓN

El Mayor obstáculo a la Iluminación Espiritual. Por Echart Tolle


Pregunta:¿Qué es la Iluminación?

Echart Tolle:
Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. "¿Tienes algunas monedas?", murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra.
"No tengo nada que darte", respondió el extraño. Y luego preguntó, "¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?". "Nada", replicó el mendigo, "sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez has mirado en su interior?", preguntó el extraño.
"No", respondió el mendigo, "¿Para qué? No hay nada adentro". "Echa una ojeada", insistió el extraño. El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.
Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.
"Pero no soy un mendigo", te puedo oír decir.
Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza -la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar-, son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud -para la validación, la seguridad o el amor-, mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.

La palabra "iluminación" evoca la idea de algún logro sobrehumano, y al ego le gusta verlo así; sin embargo, se trata simplemente de tu estado natural sentido de unión con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, eres tú en esencia y que, sin embargo, es mucho más grande que tú. Es el encuentro de tu verdadera naturaleza, más allá de nombres y formas. La incapacidad de encontrar esta conexión da origen a la ilusión de separación de ti mismo y del mundo que te rodea. Te percibes entonces a ti mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el temor, y el conflicto-interno y externo- se vuelve habitual.

Me gusta la sencilla manera en que el Buda define el estado de iluminación: "el fin del sufrimiento". ¿Hay acaso algo sobrehumano en esto? Por supuesto, como definición es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. Pero, ¿qué es lo que queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio al respecto, y su silencio implica que tendrás que descubrir eso por ti mismo. Utiliza una definición negativa, de modo que la mente no pueda transformarlo en algo en qué creer o en algún logro sobrehumano, en una meta que te sea imposible alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas sigue creyendo que la iluminación es para el Buda -no para ellos- al menos por esta vida.


Pregunta:

Utilizaste la palabra "Ser".
¿Puedes explicar a qué te refieres con eso?

Eckhart Tolle:

El Ser es la Vida Única eterna y omnipresente que se encuentra más allá de las innumerables formas de vida que se hallan sujetas al nacimiento y a la muerte
. Sin embargo, el Ser no sólo se halla más allá sino en la profundidad de cada forma, como su esencia más interna, invisible e indestructible. Esto significa que eso está a tu alcance ahora, como tu naturaleza más verdadera, tu yo más profundo. Pero no intentes comprenderla con la mente.
No trates de comprenderla. Sólo puedes conocerla cuando la mente está quieta. Cuando estás presente, cuando tu atención se halla en forma total e intensa en el Ahora, podrás sentir al Ser, pero nunca podrá ser comprendido con la mente. Tomar nuevamente consciencia del Ser y vivir en ese estado de "consciencia sentida" es la iluminación.


Pregunta:
Cuando dices Ser, ¿estás hablando de Dios? Y si lo estás, ¿por qué no usas esa palabra?

Eckhart Tolle:
La palabra "Dios" ha perdido completamente su significado, a través de miles de años de mal uso. La utilizo a veces, muy escasamente. Por "mal uso", me refiero a que personas que nunca han tenido siquiera un atisbo del ámbito de lo sagrado, de la infinita inmensidad existente detrás de esa palabra, la utilizan con gran convicción, como si supieran de lo que hablan. O bien, argumentan en su contra, como si supieran qué es lo que están negando. Este mal uso origina creencias, afirmaciones e ilusiones egóticas absurdas, como "Mi Dios o nuestro Dios es el único dios verdadero, y el tuyo es falso", o la famosa frase de Nietzche: "Dios ha muerto".

La palabra Dios se ha transformado en un concepto cerrado. Apenas la palabra es pronunciada, se forma una imagen mental -quizás ya no de un anciano de barba blanca-, pero sigue siendo una representación mental de alguien o algo fuera de ti; y, sí, casi inevitablemente un algo o alguien masculino.

Ni "Dios" ni el "Ser" ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que se halla detrás de la palabra, de modo que la única pregunta importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo en cuanto a permitirte experimentar Aquello a lo cual apunta. ¿Apunta acaso más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendente, o se presta muy fácilmente a transformarse en nada más que una idea, una creencia en tu cabeza, un ídolo mental?

La palabra "Ser" no explica nada, pero tampoco la palabra "Dios". "Ser", sin embargo, tiene la ventaja de ser un concepto abierto: no reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de él. Nadie puede adjudicarse la posesión exclusiva del Ser. Es tu esencia misma, y te es accesible de inmediato como la sensación de tu propia presencia, la sensación de "Yo soy" previa a "Yo soy esto o lo otro". Así que sólo hay un pequeño paso entre la palabra "Ser" y experimentar el Ser.

Pregunta:
¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar esta realidad?

Eckhart Tolle:
La identificación con tu mente, lo que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. No poder dejar de pensar es una espantosa calamidad, pero no nos damos cuenta de esto porque casi todo el mundo la sufre, así que es considerada "normal". Este ruido mental incesante te impide hallar ese dominio de quietud interna que es inseparable del Ser. Esto también crea un falso "yo" -fabricado por la mente-, que extiende una sombra de temor y sufrimiento. Examinaremos todo eso en más detalle más adelante.

El filósofo Descartes creyó haber encontrado la verdad más fundamental cuando formuló su famosa frase: "Pienso, luego existo". De hecho, expresó con eso el error más fundamental: igualar el pensar con el Ser y la identidad con el pensar. El pensador compulsivo -y casi todo el mundo lo es- vive en un estado de aparente separación, en un insanamente complejo mundo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente.
La iluminación es un estado de "completitud", de "ser uno", y por tanto se está en paz. Se es uno con la vida en su aspecto manifiesto -el mundo- así como con tu yo más profundo y la vida no manifiesta-uno con el Ser-. La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del continuo conflicto interno y externo, sino también el fin de la horrible esclavitud del pensar incesante. ¡Qué increíble liberación es!

Identificarte con tu mente genera una cortina opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que impiden toda relación verdadera. La cortina se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y los demás hombres y mujeres, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios. Es esta cortina de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que hay un tú y un "otro" enteramente separado. Olvidas entonces la realidad esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y las formas separadas, eres uno con todo lo que existe. Con "olvidas", me refiero a que ya no logras sentir esta unión como una realidad evidente por sí misma. Puedes creer que es así, pero ya no sabes si lo es o no. Una creencia puede ser tranquilizadora. Sólo es liberadora, sin embargo, a través de tu propia experiencia.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad se presenta cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo con que las células se dividan y multipliquen en el cuerpo, pero cuando este proceso prosigue en forma independiente del organismo completo, las células proliferan y tendremos una enfermedad.

La mente es un instrumento soberbio si la usamos correctamente. Si se le usa en forma incorrecta, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para ser más preciso, no se trata tanto de que uses tu mente del modo incorrecto -en general no la usas para nada-. Ella te usa. Ésa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el delirio. El instrumento se ha apropiado de ti.


Pregunta:
No estoy enteramente de acuerdo. Es cierto que pienso mucho sin sentido alguno -como la mayoría de las personas-, pero aún puedo utilizar mi mente para lograr cosas, y hago eso todo el tiempo.

Eckhart Tolle:
Sólo porque puedes resolver un acertijo de palabras o construir una bomba atómica, no significa que puedes utilizar tu mente. Tal como a los perros les encanta morder huesos, a la mente le encanta hincarle sus dientes a los problemas. Es por eso que resuelve acertijos y construye bombas atómicas. A ti no te interesan esas cosas. Permíteme preguntarte esto: ¿puedes liberarte de tu mente cada vez que quieres? ¿Has hallado el botón que detiene todo el mecanismo?


Pregunta:
¿Te refieres a dejar de pensar? No, no puedo hacerlo, excepto quizás por unos instantes.

Eckhart Tolle:
Entonces la mente te utiliza a ti. Inconscientemente, te has identificado con ella, de modo que ni siquiera te das cuenta de que eres su esclavo. Es casi como si fueses poseído sin darte cuenta: crees que la entidad que se posesionó de ti eres tú mismo. La libertad se inicia dándote cuenta de que no eres esa entidad que se posesionó de ti -el pensador- Saber esto te permite observar a la entidad. Apenas comienzas a observar al pensador, comienza a activarse un nivel más alto de consciencia.
Comienzas entonces a darte cuenta de que hay un enorme ámbito de inteligencia más allá del pensamiento, y que ese pensamiento es sólo un diminuto aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior-tienen su origen más allá de la mente. Comienzas a despertar.


sábado, 27 de abril de 2013

LA CONCIENCIA SE EXPRESA



Interlocutor: Si alguien comprende la verdad, ¿tiene esto algún efecto sobre el mundo en general?


Maharaj: La primera cosa que acontece es que se pierde la individualidad, y todo lo que ocurre entonces se ve como un funcionamiento total; la comprensión del funcionamiento total no puede ser dividida. Ya no se trata para nada de «yo» o de «usted» comprendiendo algo. Es sólo comprensión.
Este conocimiento no se encuentra en los libros. No es un conocimiento intelectual. Aunque esta consciencia funciona a través de millones de formas, es una y la misma consciencia.
Nosotros tenemos esta convicción de que yo soy, de que yo existo, de que yo estoy vivo. Esa convicción se debe a la consciencia, y la consciencia no es consciente de sí misma a menos que el cuerpo esté aquí. Así pues, ¿cuál es la relación? La consciencia es el sabor de la forma física. Si la forma no está aquí, el sabor no está aquí. El cuerpo es la esencia del alimento y la consciencia es la esencia de la forma física. Si se comprende esto adecuadamente, ¿hay alguna individualidad? Esta individualidad es un proceso de manifestación.

Int: ¿Por qué la consciencia quiere conservarse a sí misma en una forma particular?

Mah: Cuando la consciencia se identifica con una forma, la naturaleza de esta identidad es querer continuar mientras sea posible. La consciencia ama tanto esa identificación que quiere continuar.

Int: Si se pierde esta individualidad, ¿querrá la consciencia continuar todavía?

Mah: Una vez que la consciencia ha perdido su individualidad y que ha devenido una con el universo, no tendrá ninguna necesidad de continuar.