Pilar A. Hrimati
Psicoterapeuta Transpersonal
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lunes, 19 de noviembre de 2012

ENTREVISTA A ERVIN LÁSZLÓ

Ervin László, doctor en Filosofía de la Ciencia con cuatro doctorados honoris causa

Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

"Todo está conectado y nada desaparece"

Tengo 79 años. Nací en Budapest y vivo en la Toscana. Casado, tengo dos hijos y un nieto. La política de partidos está obsoleta, en el futuro las personas se autoorganizarán en grupos. Creo en una realidad superior que puede incorporarse dentro del conocimiento científico.

Foto: Kim Manresa
Humanista
Niño prodigio, virtuoso del piano, a los nueve años debutó con la Filarmónica de Budapest. Dos veces nominado para el premio Nobel de la Paz, creó el Club de Budapest, un laboratorio de ideas para un mundo más ético, y la Universidad del Cambio Global, que opera por internet y ofrece un programa de graduación en economía, arte y religión. Tiene 75 libros publicados, entre ellos El cambio cuántico (cómo el nuevo paradigma científico puede transformar la sociedad), El cosmos creativo y La revolución de la conciencia, editados por Kairós. Sus investigaciones le han llevado a defender la existencia de un campo cósmico de interconexiones que conserva y transmite la información.
Concertista de piano, filósofo, físico...
Mi interés es transdisciplinar. Si la evolución es cierta, de lo físico surgió lo biológico y más tarde lo social, psicológico, político... Es todo un continuo y yo siempre he querido entender qué proceso hay detrás de todo ello y cuál es nuestro lugar dentro de ese proceso.

Y fundó el Grupo de Investigación sobre la Evolución General.
Quería saber más y era consciente de que solo no lo iba a conseguir, así que reuní a un grupo de científicos, investigadores y pensadores para desarrollar una nueva teoría general de la evolución que iluminara el camino de un mundo mejor en respuesta a la rápida proliferación de armas nucleares.

Y el Club de Budapest (1993).
De nuevo se trataba de unir fuerzas para cambiar el rumbo de nuestro mundo (insostenible, polarizado e injusto) y encaminarlo hacia la ética y el humanismo.

Visionario.
Los líderes no estaban dispuestos a hacer nada. Nosotros, científicos de distintas áreas, defendíamos otro tipo de crecimiento, que hoy llaman sostenible, y teníamos claro que necesitábamos líderes de opinión para difundirlo. Entre los primeros miembros estaban el Dalái Lama, Milos Forman, Mijaíl Gorbachov, Yehudi Menuhin, Rostropóvich, Arthur Clarke, Desmond Tutu... Ahora ya somos sesenta.

Y ha encontrado una teoría científica que sustenta esa lucha.
Creo que hay un campo de información como sustancia del cosmos del que participamos todos. Esa dimensión que no se puede observar pero que es real hace que todas las cosas se conecten entre sí y es también una memoria: cuando algo tiene lugar la información permanece en esa dimensión.

Le ha llamado campo akásico.
Hace 5.000 años los sabios hindúes, aparte de los cuatro elementos (aire, fuego, tierra y agua), definieron un quinto que los contiene a todos: akasa, matriz de toda materia y fuerza del universo. Me di cuenta de que esa idea era la que yo intentaba definir como campo psíquico profundo y le cambié el nombre. Hoy muchos científicos trabajan con ella.

¿Tiene bases científicas?
Sí, tengo varios libros publicados que ahondan en ello. El campo akásico crea coherencia entre los distintos campos (electromagnético, gravitatorio, nuclear, cuántico y el de Higgs) y explica los misterios que las diversas ciencias compartimentadas no son capaces de explicar, por ejemplo: no se entendía cómo organismos complejos se transformaban en otra especie, capacidad sin la cual todavía seríamos algas marinas.

Las llaman mutaciones espontáneas.
Sir Fred Hoyle, reconocido cosmólogo y físico, calculó la posibilidad de ese azar: "Equivale a que un huracán entre en un desguace y que su paso deje un avión montado".

¿Entonces?
Todo está autoorganizado. Yo y otros científicos creemos que el campo akásico está implicado en la evolución de los universos.

¿Cómo evolucionan los universos?
Nacen unos de otros. Al big bang se le llama ahora el big bounce (el gran rebote). Un universo como el nuestro va expandiéndose hasta que se colapsa y empieza a contraerse hasta una dimensión cuántica, toda la materia del universo acaba en la cabeza de un alfiler, y entonces la fuerza de expansión es tan fuerte que ocurre una explosión que crea nuevos universos.

¿Y vuelta a empezar?
La información que se ha generado en este primer universo es heredada por el segundo, de la misma manera que un cigoto tiene la información de los padres. El campo akásico es holográfico, la información de toda la imagen está en cualquier punto. Todo está conectado y nada desaparece.

Entonces, usted o yo, ¿contenemos toda la información del universo?
En un estado alterado de conciencia podemos acceder a esa información que no está en el cerebro pero que este es capaz de capturar. El gran error del mundo moderno ha sido considerar que todo lo que no se puede oír, tocar o ver es una ilusión. La realidad fundamental no es observable directamente, y le voy a dar un ejemplo.

Adelante.
Si tiro el bolígrafo observo cómo opera la gravedad, pero no puedo ver el campo gravitatorio, sólo el efecto. Todas las fuerzas de la naturaleza están en esa dimensión más profunda y sólo observamos los efectos. Yo baso mi teoría en la física cuántica, en las observaciones biofísicas de los seres vivos, en la psicología transpersonal y en la cosmología que estudia los multiversos.

¿Cómo explica la convulsión actual?
Es parte de la dinámica de la evolución, cuando se alcanza un punto crítico, que es el punto de bifurcación, el sistema o bien se desmorona o bien se reorganiza de otra manera para estabilizarse.

Y estamos en ese punto crítico.
La Tierra es como una nave espacial con una tripulación de 7.000 millones de personas, recibe energía del Sol pero no materia, por tanto la regla es sencilla: hay que reciclar, vivir en armonía entre nosotros y con el planeta, crear una cultura más ética.

¿Cuál es el primer paso?
Alcanzar una masa crítica, bastará un 1% del 1%. Por eso hemos creado la Universidad del Cambio Global a través de internet .
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Sus libros:
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miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿QUE ES EL MINDFULNESS?


¿Qué es el mindfulness?

escrito por Luis Aparicio Sanz 



Según Vallejo (2006), “mindfulness es un término que no tiene una palabra correspondiente en castellano. Puede entenderse como atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva. Los términos atención, conciencia y referencia al momento concreto están incluidos de lleno en su significado. Viene a plantear, por tanto, un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y reflexiva. Una opción por vivir lo que acontece en el momento actual, el aquí y el ahora, frente al vivir en la irrealidad, el soñar despierto”.
Una excelente definición es la que realiza Simón (2007), indicando que es “algo muy simple y familiar, algo que todos nosotros hemos experimentado en numerosas ocasiones de nuestra vida cotidiana. Cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo, estamos practicando mindfulness. Lo que sucede es que habitualmente nuestra mente se encuentra vagando sin orientación alguna, saltando de unas imágenes a otras, de unos a otros pensamientos. Mindfulness es una capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Es la práctica de la autoconciencia”.
Aunque estas definiciones puede parecer que nos enseñan qué es el mindfulness, sólo nos permiten hacernos una vaga idea teórica puesto que la práctica es la clave para comprenderlo, para poder ser consciente del momento presente, de la propia experiencia y sentir un estado de calma no reactiva, es preciso dedicarle tiempo, energía, determinación, firmeza y disciplina. Al practicarlo se aprende a centrar nuestra atención donde queramos, evitando que sensaciones, preocupaciones, pensamientos, etc., nos aparten del presente. Cualquiera que haya practicado algún tipo de meditación, yoga, tai chi, etc., conoce esas sensaciones y lo que le costó llegar a sentirlas, llegar a centrarse sólo en el presente.
En esencia, el mindfulness es considerado como un fin en sí mismo, supondría una forma de vivir, practicando en nuestras actividades habituales el ser conscientes de lo que estamos haciendo, como dice Hanh (2007), “mientras lavas los platos debes lavarlos simplemente, lo cual significa que mientras lo haces eres totalmente consciente de ello [...] En esos momentos estoy siendo totalmente yo mismo, siguiendo mi respiración, siendo consciente de mi presencia, pensamientos y acciones”. Consiguiendo de esa manera un estado de “plena atención” que impide que nuestra mente divague, de un lado a otro, dejándose llevar por la multitud de pensamientos que la asaltan constantemente.
Practicar mindfulness nos permitirá, entre otras cosas, llegar a aceptar las cosas como son, algo esencial en algunas terapias de tercera generación, como la Terapia de Aceptación y Compromiso. No obstante, Kabat-Zinn (2007) nos aclara que “la aceptación no tiene nada que ver con la resignación. La aceptación de las cosas tal como son, muy al contrario, requiere una fortaleza y una motivación extraordinarias -especialmente en el caso de que no nos gusten- y una disposición a trabajar sabia y eficazmente como mejor podamos con las circunstancias en las que nos encontremos y con los recursos, tanto internos como externos, de que dispongamos para mitigar, curar, reorientar y cambiar las cosas que podamos cambiar”.
Siguiendo a Lavilla, Molina y López (2008), a continuación relaciono esquemáticamente los beneficios que puede obtener cualquier persona, las dolencias a las que puede aplicarse, los beneficios de su aplicación a problemas de salud y los trastornos psicológicos donde pueden aplicarse las terapias que incorporan mindfulness.
Algunos de los beneficios que puede obtener cualquier persona:
  • Reducir distracciones o aumentar la concentración.
  • Reducir automatismos.
  • Minimizar los efectos negativos de la ansiedad.
  • Aceptar la realidad tal y como es.
  • Disfrutar del momento presente.
  • Potenciar nuestra autoconciencia.
  • Reducir el sufrimiento.
  • Evitar o reducir la impulsividad.
Algunas de las dolencias a las que puede aplicarse:
  • Estrés (asociado a alguna enfermedad).
  • Dolor crónico (especialmente en fibromialgia y cáncer).
  • Dolor agudo.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Hipertensión.
  • Cefaleas.
  • Fatiga crónica.
  • Problemas de la piel.
  • Alteraciones del sueño.
Beneficios del mindfulness aplicado a problemas de salud:
  • Físicos:
  • Aprender a respirar mejor.
  • Aprender a relajar cuerpo y mente.
  • Aumentar la flexibilidad corporal.
  • Regular la presión arterial.
  • Influir en el sistema inmunitario: atenuación de la secreción de la hormona cortisol (efecto inmunodepresor) como respuesta al estrés.
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Mejorar los hábitos alimentarios.
  • Recargar energías del propio cuerpo.
  • Reducir el malestar psicológico (ansiedad, depresión, hostilidad, somatización).
  • Globales:
  • Desarrollar una actitud de responsabilidad en el cuidado de la propia salud.
  • Ver el dolor de otra manera.
  • Disminuir las visitas médicas no programadas.
  • Disminuir el abuso de medicación.
  • Ayudar a marcarse metas más realistas.
  • No sumar más sufrimiento añadiéndole rabia u otras emociones al malestar.
  • Aceptar la realidad tal y como es.
  • Centrar la atención en otras cosas que también están sucediendo mientras tanto.
  • Fortalecerse ante la adversidad.
  • Ser más sabio.
  • Desarrollar la espiritualidad.
Actualmente los trastornos psicológicos donde puede aplicarse las terapias que incorporan el mindfulness son los siguientes:
  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Trastorno límite de personalidad.
  • Trastornos adictivos (drogas y alcohol).
  • Trastornos de la alimentación.
  • Trastornos psicóticos.
Si bien hay que tener en cuenta que “la meditación no debe ser considerada como un tratamiento psicológico o psicoterapia en sí” (Vallejo, 2007), aunque sí puede formar parte de un tratamiento psicológico contribuyendo a mejorar su efectividad. Por ejemplo, según Vallejo (2007), el mindfulness es reconocido como un componente relevante de las tres terapias de tercera generación siguientes: la terapia de aceptación y compromiso, la terapia de conducta dialéctica y la terapia cognitiva basada en el mindfulness para el tratamiento de la depresión. Una evidencia a favor de esto es un estudio de Ostafin y cols. (2006), en el que se examinaron los efectos de la meditación mindfulness sobre los síntomas psicológicos de 53 participantes y se verificó que la reducción del estrés informada no dependía de la meditación mindfulness practicada.
En una entrevista que Berdullas (2007) realizó a la Dra. Mónica Rodríguez Zafra, se pone de manifiesto que todas las técnicas, escuelas, sistemas filosóficos, etc. que utilizan la meditación como herramienta “tienen en común el aprendizaje, el entrenamiento y el control de los procesos atencionales con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar mental, emocional y espiritual de la persona y sus capacidades, en general”.
Dicho entrenamiento se produce en dos niveles:
  1. Experiencia directa de los factores distractores de la atención, lo que permite tomar conciencia de los procesos psicológicos que mantienen determinados círculos de pensamiento y pautas de comportamiento repetitivas e insanas.
  1. Desarrollo de determinados procesos corporales, emocionales, cognitivos y espirituales beneficiosos que tienen lugar cuando se aprende a controlar la atención. Estos procesos permiten, nuevamente, tomar conciencia de lo que ocurre y permiten encontrar el significado psicológico que tienen tanto en el momento psicológico presente del individuo como dentro del proceso de crecimiento personal en el que la persona se encuentre en ese momento concreto.
Según la Dra. Mónica Rodríguez, “aunque hay áreas en las que los resultados de las investigaciones son contradictorios, tomados en su conjunto puede decirse que hay un patrón psicobiológico que acompaña al estado de meditación que se caracteriza, desde el punto de vista fenomenológico, como un estado de alerta relajada y, desde el punto de vista biológico, por una disminución en la actividad del sistema nervioso periférico (común a las técnicas de autocontrol, como la relajación), una actividad sostenida del sistema nervioso central (específica de la meditación), el mantenimiento de la atención y una serie de cambios electroencefalográficos específicos integrados en la vigilia y el sueño. Estos efectos son centrales (la meditación no es una actividad que afecte únicamente a la actividad del sistema nervioso autónomo) y no se explican sólo desde una menor actividad o una inhibición general del sistema nervioso”.
Sobre este tema, Mario Araña, en la lista de distribución electrónica “Salud Mental (SALMENT)”, alojada en la Red Iris, comentaba un reciente artículo de Luders y cols. (2009), resumiéndolo como sigue:
Correlación anatómica de la meditación a largo plazo: mayor volumen de materia gris, en hipocampo y lóbulo frontal“Se ha estudiado la relación meditación – mejoras psicológicas y fisiológicas en el bienestar. La práctica de la meditación ha demostrado mejoras, no solo a nivel de funcionamiento cognitivo, sino también a nivel de actividad cerebral. Sin embargo, conocemos poco acerca de su relación con las estructuras cerebrales. Nos propusimos estudiar los correlatos anatómicos de la meditación.
Resultados:
  • Se detectan mayores volúmenes de materia gris en los meditadores, en la corteza orbito frontal (así como en el tálamo derecho y su circunvolución temporal inferior izquierda).
  • Además, los meditadores mostraron significativamente mayores volúmenes de funcionamiento en el hipocampo derecho.
  • El control emocional se ve facilitado.
  • Estos hallazgos, son independientes, del tipo de meditación que se emplee.
Por lo tanto, variaciones en estas regiones podrían explicar las singulares habilidades y hábitos para cultivar emociones positivas, mantener la estabilidad emocional, y participar en el comportamiento consciente, que muestran los meditadores. Además, sugieren que estas alteraciones regionales en las estructuras cerebrales constituyen parte de las correlaciones neurológicas, siendo, independientes del estilo y practica concreta de cada tipo de meditación. Futuros análisis longitudinales son necesarios para establecer la presencia y la dirección de una relación de causalidad entre la práctica de meditación y la anatomía del cerebro.”
Podemos concluir, citando a Prieto (2007), “que suele haber un antes y un después entre aquellos psicólogos y psicólogas que se sientan a meditar y descubren o rechazan unas órbitas sorprendentes en la psique humana”, aunque eso mismo puede generalizarse a cualquier persona que se decida a practicar la meditación, en cualquiera de sus vertientes, siempre que dicha práctica se realice correctamente y con constancia, no puede pretenderse sufrir ese cambio en una sola sesión de meditación, sobre todo teniendo en cuenta que los cambios, según hemos podido ver, no son sólo emocionales y cognitivos, sino también en las estructuras cerebrales.
Referencias bibliográficas:Berdullas, S. (2007). Una mirada sobre la meditación y la psicología. Infocop, 33. (Ver artículo)Hanh, T.N. (2007). El milagro de mindfulness. Barcelona: Oniro.
Kabat-Zinn, J. (2007). La práctica de la atención plena. Barcelona: Kairós.
Lavilla, M., Molina, D. y López, B. (2008). Mindfulness. O cómo practicar el aquí y el ahora. Barcelona: Paidós.
Lunders, E., Toga, A.W., Lepore, N. & Gaser, C. (2009). The underlying anatomical correlates of long-term meditation: Larger hippocampal and frontal volumes of gray matter. NeuroImage, 45, 672-678. (Ver abstract)Ostafin, B.D., Chawla, N., Bowen, S., Dillworth, T.M., Witkiewitz, K. y Marlatt, G.A. (2006). Intensive mindfulness training and the reduction of psychological distress: a preliminary study. Cognitive and Behavioral Practice, 13, 191-197. (Ver abstract)Prieto, J.M. (2007). Psicología de la meditación, la psique de vuelta a casa. Infocop, 33. (Ver artículo)Simón, V. (2007). Mindfulness y neurobiología. Revista de Psicoterapia, 66/67, 5-30. (Ver artículo)Vallejo, M.A. (2006). Mindfulness. Papeles del Psicólogo, 27. (Ver artículo)Vallejo, M.A. (2007). El mindfulness y la “tercera generación de terapias psicológicas”. Infocop, 33. (Ver artículo)

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